15 mar 2010

LA DESVERGÜENZA POLÍTICA DE JAVIER ARENAS...



Javier Arenas representa lo más deleznable de la política andaluza y del panorama político nacional. Es el típico señorito andaluz que tanto daño ha hecho a la sociedad andaluza desde tiempos ancestrales.

Es un tipo chulesco, insultante, despreciable de todo lo que no represente su más retrogrado pensamiento y ahora sale con el oportunismo electoral, demostrando un desconocimiento absoluto de lo que es el modelo electoral español. No han sido pocas las veces que ha pedido elecciones anticipadas en Andalucía desde que José Antonio Griñán fue nombrado presidente de la Junta, porque, según él, el ciudadano no ha elegido al posible nuevo presidente del Gobierno andaluz. El PP debería mandar al señorito Arenas a un curso básico de la normativa electoral española, porque nuestra norma electoral no es presidencialista, no se elije al presidente de una comunicad autónoma o del estado en primera instancia, si no como consecuencia de la correlación de fuerzas del parlamento concreto.

Y además el señorito Arenas debería tener un poco de memoria, porque no es la primera vez que esto ocurre tanto en autonomías gobernadas por el PP como Castilla León y Valencia o del PSOE como la de Castilla La Mancha e incluso en el gobierno central como el caso de Calvo Sotelo que sucedió a Suárez cuando este dimite.

El señorito Arenas representa además el prototipo de político fracasado, es un perdedor, el gran perdedor, pues ha sido derrotado en Andalucía en CINCO  ocasiones y eso debe imprimir carácter, por eso ahora que las encuestas le daban un cierto respiro se saca un conejo de la chistera para reclamar elecciones anticipadas, para… volver a perder otra vez. Por pesar de la mejora del PP en intención de voto, afortunadamente están muy lejos de la mayoría absoluta necesaria para gobernar en Andalucía, porque no solo tiene, Arenas, que ganar al PSOE sino que tiene además que derrotar a la izquierda andaluza y eso no ocurre ni en los mejores sueños del señorito Arenas.

Pero el representante de la más trasnochada y obsoleta sociedad andaluza, sabe que era su única y utópica posibilidad, pasa por seguir intentando aprovechar con malas artes la actual coyuntura económica. Pero resulta que aquí, los andaluces, sabemos muy bien a  que viene este señor. Así que Arenas se va a ver abocado, derrota tras derrota, al desastre final.

Nos referimos a una persona que, tras perder por tercera vez consecutiva las elecciones a la presidencia de la Junta de Andalucía, abandonó su tierra. Sí, no solo se fue para ser ministro con Ansar, no, se fue para no dar nada a Andalucía. Como caso más flagrante, el pago de la Deuda Histórica, negada en su etapa en Madrid y reclamada ahora que ha tenido que volver  ¿A quién pretendes engañar, Javier?

Hagamos algunas consideraciones sobre la Deuda Histórica: ndalucía debió de recibir desde 1982, cuando entró en vigor el primer Estatuto de Autonomía, cantidades excepcionales de financiación por parte del Estado para garantizar la prestación de un nivel mínimo de los servicios transferidos dada su condición de región subdesarrollada (disposición adicional segunda del Estatuto). También se decía que esos recursos debían ser fijados para cada ejercicio en la comisión mixta Estado-Junta.

La presupuesta González, la paga Aznar. Sólo en una ocasión (ver cronología) se ha pagado un anticipo de ese dinero extra: fueron 120 millones. La cantidad la consignó el último Gobierno del socialista Felipe González y la pagó el primero del conservador José María Aznar (obligados, no era su intención, pues estando en el Gobierno, ni Rajoy, en aquella época ministro de Administraciones Públicas, ni el referido Arenas como ministro de Trabajo, la reconociendo).

Durante el Gobierno del PP (1996-2000, 2000-2004), la demanda se convirtió para los socialistas en reivindicación. Y para los populares, en una pesadilla. Aquí, en esta etapa, Arenas seguía sin reconocerla (recordemos que fue también ministro de Administraciones Públicas). La Junta incluye desde entonces en sus presupuestos 120 millones de euros de deuda histórica, que nunca llegaron más, y los socialistas plantearon enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado reclamando el pago. El Parlamento recurrió por este motivo las cuentas estatales de 1997, 1998 y 1999 ante el Tribunal Constitucional.

El 20 de septiembre de 2007, de nuevo el Gobierno socialista aprueba la consignación de parte de la deuda, en este caso, otros 300 millones de euros, que son pagados el 26 de abril de 2008. Doce años después del primer pago, y tras ocho con los populares en el Gobierno, con Arenas en un destacado mando, el Estado vuelve a mirar para Andalucía para cumplir con esta reivindicación histórica. No, no es Arenas el que cumple.

El 16 de marzo, la Comisión Bilateral de Cooperación Junta de Andalucía-Estado se cierra de manera definitiva la cuantificación de la Deuda Histórica, cifrándola en 1.204 millones de euros. Para rizar el rizo, los que nunca la reconocieron, manifiestan estar en contra de la cantidad acordada, cifrándola (ahora sí), en más de 3.000 millones…

Por cosas como esta, señorito andaluz, usted no está capacitado para ser presidente de los andaluces…

En fin, la vida…

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