27 may 2010

EL PODER DEL NO

Una de las cosas que he tenido claras desde bien pequeñito es diferenciar el poder que ejercen el SÍ y el NO. Y es que, como ya digo, desde nuestra más tierna infancia, y ante propuestas, dudas e ilusiones que constantemente surgen o buscamos, nos encontramos en la disyuntiva de decidir qué dirección optamos, si la aceptación o el rechazo.

En muchas ocasiones, el resultado de nuestras decisiones son intrascendentes, pero en ocasiones se trata de decisiones que van a marcar nuestra existencia, porque hay que se conscientes de que eso que llaman “la vida “se construye o destruye a golpes de síes y de noes. Nuestra historia personal es esa cadena que cada uno va engarzando con sus decisiones. Unos lo definen como "el destino"; otros, como el resultado de sus aciertos y sus errores. Y ya será el momento de poner ambas cosas en la balanza y hacer cuentas. Yo, por ahora, no lo voy a hacer…



Pero no todo es del color que parece. Y mientras el Sí tiene un peligroso prestigio, el No tiene un erróneo rechazo. A primera vista, un Sí es acuerdo, confianza, compromiso, confirmación, algo que no siempre te tiene porque hacer sentir bien. Mientras, un No se entiende como desacuerdo, desinterés, ruptura. Y en la mayoría de las ocasiones, duele. Duele mucho.

 Parece que ante cualquier demanda bien planteada, lo agradable, fácil y cómodo es decir que sí, porque aceptar no plantea disgustos, discusiones ni enfrentamientos... hasta que un día tal vez surgen. Y entonces el/la que antes era generoso/a se transforma en negado/a, falto/a de criterio/a e irresponsable (¿estás pensando en alguien?). Todo, porque no supo dar un NO en aquel momento duro y conflictivo. Sí, sé que tú y yo nos encontramos en esta tesitura.

Pienso que, después de todo, lo que más perjudica es dar el sí por el no, o a la inversa, porque exactamente eso es la equivocación. Como aquello tan manido ya de “el no ya lo tienes, ¿y si dice que sí?”. Jugar con el poder del NO es muy arriesgado…

Pd: Cada NO sensato dado a tiempo es un SÍ para la paz y el acierto de nuestra vida.

En fin, la vida...

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