11 ago 2010

LA CONOCÍ EL PRÓXIMO VERANO (MARWAN)

Descubrimiento musical veraniego gracia al Porqui...

La conocí el próximo verano
Mejor no decir su nombre, quizás hoy esté escuchando
Mi alma aun estaba en boxes
Y a ella le pesaban tanto los abrazos que le dieron ninguna noche
Dando un navajazo al tiempo
Tras tomar algunas copas me jugaré un beso en su boca
Pondré bajo llave al miedo
Y comprobaré de nuevo
Que los labios del pecado abren mil veces más puertas
Que los besos que no has dado
Ella me hará alunizar a la hora de la siesta
Y yo cambiaré aquellas lunas por canciones como está
Y aunque con abolladuras rescataré su corazón del cubo de la basura,
Del cubo de la basura

Pero ella querrá algo más y yo nunca supe dar promesas
Que no hay un corazón que sepa andar cuando le golpea la exigencia
Pero ella querrá algo más, algo que durara para siempre
Y no sé si podré dar algo más que un amor eterno de tres meses

El placer pasará de largo
Pero el tren de la rutina parará
Para encontrarnos a la vuelta de la esquina
"Yo te juro que te quiero"
Sin pensar diré un mal día
"Pero cuando miro a otras solo veo ocasiones perdidas"
Esto que os he contado ya veis como acabará
Pero afuera nos esperan un millón de flores más
Y aunque con abolladuras sacarán mi corazón del cubo de la basura
Del cubo de la basura

Y quizás no quieran más y comprendan que pedir promesas
Es igual de absurdo que intentar conquistar a una camarera
Y quizás yo dé algo más, todo lo que no he dado otras veces
Puede ser que aprenda a sumar al amor eterno algunos meses

La conocí el próximo verano
Mejor no decir su nombre, quizás hoy esté escuchando...


En fin, la vida...

10 ago 2010

EL MUNDO AMARILLO (ALBERT ESPINOSA)

Mientras leía Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo (también en este blog http://candidoysuscosas.blogspot.com/2010/07/todo-lo-que-podriamos-haber-sido-tu-y.html), ya estaba en mi mente buscar todo lo que tuviera que ver con Albert Espinosa. Descubrí que, algunos años atrás, había escrito un libro llamado El Mundo Amarillo, páginas en las que explica todo lo que aprendió durante la década en la que estuvo enfermo de cáncer y que después ha aplicado a la vida. 

Durante todo el libro, el autor se va reconociendo, e incita a los lectores a hacer lo mismo. A decir y a llamar las cosas por su nombre, a ganarle la batalla al miedo, a la muerte, a la pérdida, a la carencia, a ver y reconocer la nobleza y belleza que reside en el ser humano. Al pasar las páginas, vamos descubriendo todo lo que el aprendió durante esa etapa trascendental de su vida, a la vez que nos plantea hacer lo mismo. A saber: las pérdidas son postivas, la inexistencia de la palabra dolor (analiza que sientes), hacerse cinco buenas preguntas al día (apunta en una libreta que te gustaría saber y quién te gustaría que te la respondiera), la importancia de saber decir NO, el respeto a nuestro yo anterior (el que tomó las decisiones en el pasado), mira lo que te guste mirar sin juzgar lo que miran los demás, las pajas como canalizador de energía, aceptar a los otros tal y como son, la existencia de distintos caminos para ir a un sitio, cerrar los ojos cuando tengas dudas... 

El Mundo Amarillo te permite reir, reflexionar,  llorar... Es un libro para celebrar cada día la vida , para valorar cada segundo de respiración, para recordar en momentos de caídas, derotas y pérdidas, porque la vida también es comprender que los aprendizajes adquiridos en momentos difíciles tambien son valederos y aplicables en los momentos gratos y cálido. Albert Espinosa narra sus experiencias que le sirvieron para ver la vida con otros ojos, para disfrutarla día a día. Si él lo consiguió, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?

Pero el argumento del libro se centro en los amarillos. Son aquellas que aparecen y desaparecen de tu vida con una misión puntual que cumplir, algunas no te dejan una huella afectiva, otras permanecen a tu lado siempre, pero en ambos casos sin su presencia la vida hubiera sido diferente. Todos somos puertas de paso, o senderos abiertos a otros horizontes. Esos sere sespeciales en nuestra vida que pueden durar un segundo, horas, días, meses, años o toda una vida, ya que la temporalidad pierde importancia ante lo trascendental que fueron ellas y ellos en nuestra existencia. 

Los seres amarillos los encontraremos entre amigos, entre amores, en desconocidos. Podrán convertirse en parte de nuestro patrimonio afectivo o tal vez no, lo cierto es que nos marcarán de alguna manera, nos enseñaran, nos reconfortarán, nos procurarán alivio, paz, seguridad, nos enseñaran la importancia de un abrazo, de un beso, una caricia, nos darán una visión diferente dela vida y permanecerán en nuestra memoria hasta el final de nuestros días aunque ellos ya no estén junto a nosotros. Son aquellos que se encuentran entre el amor y la amistad, personas a las que no es necesario ver a menudo o mantener el contacto con ellos.Y , por supuesto, no menos importante es saber que nosotros también fuimos, somos y seremos los amarillos de alguien. Un motivo de peso para tratar de ser mejores cada día, pues alguien en algún lugar del planeta te ha contado, te cuenta o te contará en su lista.


En fin, la vida...

9 ago 2010

PURO NERVIO (IVÁN FERREIRO)

Ríndete, no puedes superarme en este plan
Tu posición define exactamente como estás
Una vez calmado salgo a recorrer esta ciudad
Vuelvo empapado
Las lágrimas no me dejan silbar
Una es imposible así
Cuenta lentamente y dime sigo aquí
Yo no me moveré de aquí si tu te cuelgas
De todas las palabras dichas con todas sus letras
Entiéndeme, no puedes superarme en este afán
Y ahora convéncete
La vida solo sigue por tenaz
Siempre descansado todos creen que no se querer
Nunca asustado
Las cosas solo pasan una vez
Y parte es imposible aquí
No tengo conciencia solo tengo nervios
Que por mirar salí de allí cambiado por dentro
Mírame a la cara
Mírame a la cara
Mírame a la cara y dime sigo aquí
Sigo estando así de cerca
Busca la mañana
Las noches ya te llaman porque sí
Usa tu espejo
Y cuenta tus hazañas al revés
Cuídate y descansa
No dejes de hacer nada más por mí



5 ago 2010

LA VIDA QUE VA Y VIENE


Que las cosas no se deciden, que no se planean, que lo mejor es liarse la manta a la cabeza y actuar, como te pida el cuerpo, como te pida el corazón, pero siempre con la verdad por delante, sin cegarte ante nada ni ante nadie, sería lo mejor.


En cierto modo, me siento así. Porque no me gusta mentir, no me gusta engañar, porque soy sincero porque tengo mis miedos a no saber que encontrarme en el mañana, porque me gustaría disfrutar cada momento de lo que se me brinda, porque añoro cuando no tengo y porque siento cuando me falta, porque soy auténtico. 

Porque me gusta como soy, lo que hago y lo que siento, porque me maravillaría ser espontáneo y no tener miedo, saber realmente lo que quiero, sin muros que se planten delante mía o que cuando se planten poder superarlos sin problemas.


Porque quién no disfrute conmigo, se lo pierde, porque quién no me ame, a quién no le guste como soy, se lo pierde, porque tengo muchas cualidades y porque ante todo, sé valorar cada momento que vivo, respiro, amo, sueño, río, lloro y hago el tonto....
 
Porque, en definitiva, estoy vivo y quiero expresarme, no callarme, darlo todo y exprimirme....Porque mi sinceridad es una de mis virtudes, y no medir las consecuencias, mi mayor defecto.

La vida es muy caprichosa. Y te pone pruebas que no sabes si eres capaz o no de cumplir...o peor  aún, de pasar con nota. Ahora mismo son varios mis retos: olvidarme de aquello que no me va bien, de lo que no comprendo, de lo que no entiendo, aunque, eso, a veces, no se consigue con facilidad.


No hay reglas para cuando no manda la razón y esta vida es muy caprichosa. Caprichosa la vida que por el momento parece que poco bueno me depara. Sí, yo también quiero un destino cercano lleno de facilidades, que estoy cansado de vivir sin ninguna gratitud ni recompensa...

En fin, la vida…

4 ago 2010

DE UNA LLAMADA DE TELÉFONO A UNA NOTICIA QUE TE DEJA SIN PALABRAS...

En los momentos más inesperados, una llamada de teléfono puede abrirte la puerta a nuevas oportunidades, a nuevas sensaciones. A reciclarte, tomar impulso y ganar confianza en lo que siempre te ha gustado. Del momento que hablo han pasado ya casi tres años, pero es una experiencia que no voy a olvidar en la vida.

Al otro lado del teléfono, su voz me invitaba a mantener una entrevista de trabajo, cosa que hice al día siguiente. Debí gustarle, o sencillamente, que necesitaban desesperadamente incorporar a alguien a la redacción. Qué más da. La conclusión es que al día siguiente, ya me encontraba escribiendo las primeras líneas: un reportaje sobre la recogida de la uva y las estimaciones de los responsables bodegueros para la campaña en curso en El Puerto de Santa María.

Sin tener ni idea de esa ciudad, y gracias a su apoyo y al de los compañeros, me fui haciendo un sitio. Yo llegaba desilusionado y sin ganas por el periodismo, por mi profesión, tras algunas experiencias no del todo buenas a pesar de mi corta edad (en ese momento...). No importó, ya digo. Supuso un punto de inflexión en mi camino periodístico y un aprendizaje en la vida.

En gran medida por la confianza que me dio en mis posibilidades, por dejarme la suficiente libertad y el aire suficiente para sentirme cómodo y sacar lo mejor de mi mismo. Supo ver que de este manera, podría sacar lo mejor de mi como periodista, obtener el máximo rendimiento. Aunque la relación no era más que de Jefa de Redacción y Redactor, me sentí muy a gusto en aquellos nueve meses, pues veía que, por fin, podría sentirme cómodo conmigo mismo y la profesión que siempre he querido desempeñar.

Me sentí muy bien durante aquél tiempo. Porque toda esta confianza, también me sirvió y mucho, como persona para creer más en mí. Convencido plenamente de mis posibilidades (también he de decir que me daba ciertas licencias, no os enfadéis compañeras), pero creo que respondí de la mejor de las maneras durante los nueve meses que compartimos redacción. Aún recuerdo el día que le dije que me marchaba. No me puso ningún impedimiento, ni ningún problema. Es más, habló con los superiores para acelerar el trámite, pues comprendía que era una gran oportunidad.

Hace poco, leía un libro de Alberto Espinosa llamado El mundo amarillo, en el que trata como aprendió a vivir con esa terrible enfermedad que a ella se la ha llevado y la importancia que tuvieron en su vida los amarrillos. Para el autor, amarillos son todas aquellas personas que, sin llegar a ser tus amigos, por un tiempo en tu vida, o para siempre, tuvieron un papel trascendente en tu vida. Estoy convencido de que ha sido uno de mis amarillos, término que bien define nuestra relación.

Sin embargo, ya no podré decirle a Josefina Escudero lo importante que fue para mí todo lo que he resumido en estas líneas. Una antigua compañera me avisaba por la mañana que, a pesar de estar luchando hasta el final, la enfermedad se la había llevado. A pesar de que había transcurrido algún tiempo desde la última vez que hablamos, una noticia así, siempre te deja de piedra, sin saber como reaccionar. Desde aquí, desde este pequeño espacio, pido que mis palabras se eleven allí dónde se encuentre y que estas palabras sirvan como agradecimiento y homenaje al papel que tuvo en mi devenir. Porque con su marcha se va también parte del mí como periodista, pero también como persona. Descansa en paz, Josefina.

En fin, la vida...