11 dic 2008

APOSTAR

Todos los días tenemos que tomar decisiones, grandes o pequeñas. Algunos les llaman decisiones, pero para otros son apuestas, porque toda decisión implica un riesgo. A veces ganas, a veces pierdes. A veces pierdes tanto, que no te gustaría haber echado esa última partida de cartas.

A la hora de apostar puedes ser conservador o arriesgarlo todo. Yo, a la hora de elegir, prefiero apostar mucho y no ganar nada, que no apostar y quedarme pensando en lo que podría haber ganado.


¡Qué difícil es entender la vida cuándo te quita algo que has querido de verdad! De pronto ves que has perdido la apuesta y no tienes energía ni para levantarte de la mesa. Pero las apuestas las hacemos a diario, muchas veces estamos a punto de perder algo y no nos damos ni cuenta. Y en ocasiones, la gente apuesta por ti, pero tú no puedes cubrir la apuesta.

Lo más bonito es arriesgarse por amor y por pura inconsciencia. Dicen que la fortuna sonríe a los audaces, aquellos que buscan las oportunidades de tener suerte. Quizás no sea tan importante perder o ganar, sino luchar hasta el final. Te puedes jugar dinero, el afecto de los demás e incluso tu futuro profesional, te lo puedes jugar todo a una sóla carta con tal de no perder lo que más te importa. En la vida, el riesgo es un compañero más. Y las apuestas son elevadísimas, cuándo apuestas asumes el riesgo, porque sabes que muchas veces te toca perder. Pero nos guste o no, hay que seguir apostando.

También es posible ganar y perder. Todo en la misma jugada, pero es un equilibrio muy complicado. Ganar, perder, volver a ganar, volver a perder. Quizás lo más complicado de todo sea decidir cuánto quieres apostar.

En fin, la vida...

7 dic 2008

UN MAL DÍA

Sábado 6 de diciembre de 2008. Lo que prometía como un día especial por aquello de volver a ver a alguien más especial aún, acabó mal por culpa de mi incontrable orgullo. Son las cosas de ser un apasionado, un sentimental o un cobarde, todo en su justa medida. Y sí, la acabé liando y pagándolo con quién me iba a hacer un estupendo regalo de cumpleaños.

Razones podría tener, o quizás no, pero la advertencia la tenía. Y sí, fui tonto, pero cometí el erro de dejarme llevar por las emociones y las sensaciones del momento. Sé que debía haber parado, no seguir con ese juego que sabía que iba a terminar mal. Pero no pude hacerlo. Me equivoqué y quizás haya perdido mucho más de lo que podía recuperar.

Y ahora le queda a uno la sensación del vacío. De saber que todo el camino que habías recorrido hasta ahora ha quedado diluido por un mal día. Por unas pésimas horas, por unas señales que nunca se tenían que haber producido. Y sobre todo, lo que más duele, es saber que no tienes remedio, que si ha pasado es por tu propia culpa.

¿Qué queda ahora? Esperar, no agobiar y dejar que pase el tiempo. Todo por mi culpa. He sido yo el que ha tirado todo por la borda. A veces, hay que demostrar las cosas, no vale sólo con decirlas. Y quizás duela más porque sabes que lo que había se ha escapado de tus manos por no saber comportarte y no saber responder a lo que esperaban de ti. No hay consuelo, fue un mal día, quizás el peor en mucho tiempo porque sé que no hay manera de recuperar. Que no vale pedir perdón una vez más.

En fin, la vida...

3 dic 2008

UN AÑO MÁS DE SABIDURÍA

Eso es lo que se gana con los años. O al menos, lo que me dijeron en el día de mi cumpleaños, que era un año más sabio...

En fin, la vida...

2 dic 2008

MI 27 CUMPLEAÑOS

Cuesta abajo y sin frenos. Llega mi vigésimo séptimo aniversario, y la verdad que no me puedo quejar, en lo personal, como me han ido las cosas con los 26. Bien, bastante bien, no puedo quejarme en ese sentido. Aunque también ha habido momentos malos, muy malos, pero como siempre en esta vida hay que tirar para adelante. Pero claro, hoy no es día para recordar esas situaciones, sino para disfrutar con el cumpleaños. Haga lo que haga hoy, me faltará mucha gente querida al lado, pero lo celebraré con ellos y por ellos desde la distancia. Sólo espero que los 27 mejoren los 26, porque, en realidad, me siento como los buenos vinos, mejorando con los años.

GRACIAS A TODOS Y A TODAS.



En fin, la vida...

1 dic 2008

DESPEDIDAS

La vida está muy mal hecha y la prueba de esto es que pocas veces nos apetece levantarnos de la cama. Hoy quiero escribir sobre las despedidas, sobre el efecto misterioso que tiene el decir adiós. Y sobre todo, hay muchas que no son bonitas, y nos agarramos a lo que tenemos como un clavo ardiendo. Las peores son las despedidas que se alargan varios días.

Supongo que en esos casos, el adiós se te va pegando a los ojos como una gran legaña. Y hay despedidas que queremos que lleguen cuanto antes, porque la espera sólo sirve para aumentar la angustia. Nada como una buena juerga para despedirse de lo que sea. De una vida sin deudas, de un problema que te quita el sueño.

Me encantan esos momentos en los que las risas se lo llevan todo por delante, pero lo queramos o no, las despedidas siempre son tristes.Es triste despedirse de algo por lo que has luchado siempre, y es muy triste despedirse de algo que ni siquiera ha comenzado. Y despedirte de tu sueño, no sé, es como decirle adiós a una forma de reír, al brillo de tus ojos. Debe ser como despedirse de ti mismo.

¡Qué importante es despedirte bien de una fase de tu vida para poder entrar en la siguiente! A veces la vida te devuelve a un sitio del que ya te habías despedido, y a veces te insinúa que es mejor despedirse a tiempo de algo que no te conviene.Sí, ya sé que las palabras suenan muy bien.

Pero, dentro de la melancolía y la tristeza, a mí me gusta pensar que las despedidas son bonitas, que son el broche que le pones a algo muy intenso y que te ha hecho muy feliz. Una despedida puede ser algo horrible, pero también puede ser el inicio de algo nuevo que nos espera lleno de sorpresas. Por tanto, no queda otra que mirarlo así.

En fin, la vida